Salirse de las casillas image
La lucha de los docentes provinciales lleva 28  jornadas de huelga en lo que va del año y, salvo por el caso de la muerte de los docentes de Moreno. Pasa casi desapercibida para los grandes medios. Esto sucede  a pesar de la fuerte incidencia que tiene en la vida cotidiana de los habitantes del conurbano, consideremos que  medio millón de  docentes, 4  millones de estudiantes y sus correspondientes familias suman una cifra considerable desde cualquier punto de vista.

Huelgas, marchas, cortes de ruta, semaforazos, asambleas y tomas de sedes distritales constituyen el repertorio de medidas que encaramos para evitar que se siga depreciando el valor de nuestra fuerza de trabajo. Depende del distrito donde uno se ubique las modalidades de participación varían y en el caso de algunas seccionales la modalidad asamblearia es creciente. En estos lugares si bien el salario y la cuestión edilicia constituyen el motor del conflicto también se percibe un creciente desborde en las formas de la lucha y a veces una radicalización que supera el nivel de la demanda.

Hace dos meses se produjo un retraso de unas horas en el pago de los salarios que derivo en medidas de acción directa impensadas tiempo atrás. El día de cobro corrió por Whatsapp la noticia de que no habían depositado el dinero. La primera advertencia fue a las 6 am lo cual da la medida de la urgencia salarial que afronta la docencia. A las 9 salió un comunicado del Banco Provincia haciéndose cargo del error y prometiendo depositar a más tardar a las 11. A mediodía, docentes se agolpaban en los cajeros de tres sedes bancarias de Tigre y la seccional sindical llama a hacerse presente en los lugares de trabajo y retener el servicio. Además de asistir a las asambleas que estaban sucediendo en los cajeros. En la sede de Pacheco que es próxima a la ruta 197 se vota y se lleva a cabo un masivo corte de la ruta. Muy acorde a los tiempos que vivimos, la noticia estuvo ausente en los medios pero se vehiculizo en las redes sociales.

Los paros intermitentes, aislados, que no se estructuran en un plan de lucha permiten que se descompriman las tensiones pero son muy limitados a la hora de obtener algún objetivo de los que se proponen. Las mejoras que se logran en general están vinculados a lo edilicio y esto se explica porque se suman los estudiantes y en forma creciente las familias que en general son sensibles a las demandas por reformas edilicias dado que padecen el abandono de las escuelas. La lucha por la construcción o refacción de aulas ha permitido en el último tiempo la reunión en asambleas de docentes, estudiantes y padres. Algo muy poco habitual en la historia de las luchas docentes provinciales.

Pero no solo hay situaciones que desbordan la lucha salarial clásica sino que también venimos percibiendo en los últimos tiempos debates que se salen de lo habitual. Este año un núcleo de docentes de distintos establecimientos intentamos implementar modalidades de paro que en principio no entran en los moldes de las instituciones educativas y sindicales. En un par de escuelas secundarias y en un profesorado venimos promoviendo instancias asamblearias que vienen siendo muy comentadas en las redes de docentes.

En general la modalidad es simple. Se avisa a los estudiantes que concurran a la escuela pero avisando que no va a haber clase lo cual garantiza la participación voluntaria. Luego se improvisa una asamblea en el patio donde en pie de igualdad, docentes y estudiantes, discuten los asuntos que atañen a la vida en la escuela. Es notorio como se apropian los estudiantes de la forma asamblearia cuando perciben que pueden discutir los temas que les preocupan sin tener que soportar la jerarquía del aula. No es para nada habitual en el conurbano la escena de estudiantes y docentes fuera del aula, en ronda, debatiendo temas que no son los habituales. Hace unos días, en una de las escuelas mas importantes de Tigre, tuvimos un debate que desbordo claramente los temas vinculados a las demandas para orientarse a una zona mas fundamental. Concretamente pensamos la diferencia entre la educación y la escuela, entendiendo a esta última como una simple forma transitoria de educarnos que no es en absoluto la mejor. En general había una defensa de la posibilidad de educarse y una crítica feroz y bien documentada de las formas en que la escuela asfixia la educación. Se apunto al autoritarismo de los directivos, las imposiciones en la vestimenta, las exigencias de los exámenes. Inesperadamente este tema se enlazó con una reflexión estudiantil sobre la representación a raíz de los problemas que tienen con el centro de estudiantes. Como resultado de la reunión se promovió la formación de una lista independiente que problematiza la representación.

No está exento de problemas el hecho de innovar las medidas de fuerza. La institución escolar no comprende si esta frente a un paro o no, porque se considera que el paro es sin asistencia a clase y si se asiste no hay paro. Pretender estar en la escuela y no dar clase no existe como opción. En ese caso resolvemos no firmando o firmando Paro Activo en la planilla. A su vez la docencia no siempre comparte esta “innovación” y hay quienes entienden que si la escuela no está vacía entonces la medida no es efectiva. A esto se agrega que además muchos manifiestan desconfianza en lo que pueden aportar los estudiantes cuando se les da un trato igualitario. Se están empezando a romper los moldes escolares y esto no puede ser sino una buena noticia.
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